(se rezan miércoles y domingos)
1° Resurrección del
Señor
(Marcos
16:6-8)
...Y entrando en el sepulcro vieron
a un joven sentado en el lado derecho, vestido con una
túnica blanca, y se asustaron. Pero él les dice:
"No os
asustéis. Buscáis a Jesús de Nazaret, el Crucificado;
ha resucitado, no está aquí. Ved el lugar donde le
pusieron. Pero id a decir a sus discípulos y a Pedro
que irá delante de vosotros a Galilea; allí le veréis,
como os dijo."
Ellas salieron huyendo del sepulcro,
pues un gran temblor y espanto se había apoderado de
ellas, y no dijeron nada a nadie porque tenían miedo.
2º Ascensión del
Señor
(Mateo
28:18-20; Hechos 1:9-11).
... Jesús se acercó a ellos y les
habló así:
"Me ha sido dado todo poder en el
cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a
todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre
y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a
guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo
estoy con vosotros todos los días hasta el fin del
mundo."
Y dicho esto, fue levantado en
presencia de ellos, y una nube le ocultó a sus ojos.
Estando ellos mirando fijamente al cielo mientras se
iba, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco
que les dijeron:
"Galileos, ¿qué hacéis ahí mirando
al cielo? Este que os ha sido llevado, este mismo
Jesús, vendrá así tal como le habéis visto subir al
cielo."
3º
Venida del Espíritu Santo
(Hechos
2:1-4).
... Al llegar el día de Pentecostés,
estaban todos reunidos en un mismo lugar.
De repente vino del cielo un ruido
como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó
toda la casa en la que se encontraban.
Se les aparecieron unas lenguas como
de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada
uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo
y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el
Espíritu les concedía expresarse.
4º Asunción de
la Virgen María
(Dogma de Fe proclamado
por el Papa Pío XII, el 1º de noviembre de 1950, en
la Constitución Munificentisimus Deus.)
"...Después
de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de
invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria
de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su
peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey
inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la
muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta
Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con
la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los
bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la
nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser
dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de
Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su
vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria
del cielo..."
(Para
leer la Catequesis del Papa Juan Pablo II sobre la
Asunción de la Virgen María, haga doble click aquí)
5º Coronación de la
Virgen María como Reina y Señora de todo lo creado (Apocalipsis
11, 19a; 12, 1. 3-6a. 10ab).
... Apareció una figura
portentosa en el cielo. Y se abrió el Santuario de
Dios en el cielo, y apareció el arca de su alianza en
el Santuario, y se produjeron relámpagos, y fragor, y
truenos, y temblor de tierra y fuerte granizada.
Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer,
vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una
corona de doce estrellas sobre su cabeza. Y apareció
otra señal en el cielo: un gran Dragón rojo, con siete
cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete
diademas. Su cola arrastra la tercera parte de - las
estrellas del cielo y las precipitó sobre la tierra. -
El Dragón se detuvo delante de la Mujer que iba a dar
a luz, para devorar a su Hijo en cuanto lo diera a
luz.
La mujer - dio a luz un - Hijo - varón, - el que ha de
- regir a todas las naciones con cetro de hierro; - y
su hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono.
Y la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar
preparado por Dios para ser allí alimentada 1.260
días.
Oí entonces una fuerte voz que decía en el cielo:
«Ahora ya ha llegado la salvación, el poder y el
reinado de nuestro Dios y la potestad de su Cristo,
porque ha sido arrojado el acusador de nuestros
hermanos, el que los acusaba día y noche delante de
nuestro Dios.
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